Dulce et decorum pro familia mori

Hoy he muerto como profesional de la enseñanza. Me duele, pero era necesario.

Mi familia (pareja, hogar, hijo putativo) necesita unos ingresos suficientes y regulares para vivir. Es motivo para buscar una salida fuera de la enseñanza. Ha sido esta empresa, como podría haber sido otra. De momento, ésta estaba a mi alcance, me dan el primer contrato indefinido de mi vida profesional (20 años ya… ¡Diosa, cómo pasa el tiempo!), resuelve mi situación.

Muerte anunciada, dadas las circunstancias. Sin oposiciones, un profesional de la enseñanza no tiene trabajo estable. El mercado manda, me dirán algunas. Sí, así es: en el mercado se expresan las tendencias sociales al uso: en el sector privado, a nadie se le ocurriría ofrecer las condiciones laborales de un profesor a un arquitecto o ingeniero, ni siquiera a un auxiliar administrativo, y a todo el mundo le parece normal pagar 50 Euros la hora a un fontanero o cerrajero, mientras le escandalizan los 20 o 25 que cobro yo… Así las cosas, la situación era insostenible.

Como profe y superviviente romántica, enamorada de mi profesión, nunca se me ocurrió pensar que fuera tan fácil conseguir un contrato indefinido. Con la de cosas que he visto y vivido, sigo siendo una pardilla en el mundo laboral. Basta con elegir una empresa en alza, llamar, rellenar unas cuantas casillas chorras, y ya estás dentro. Consigues el mismo sueldo, pero con mucha más estabilidad, que un(a) profe de idiomas en un colegio privado.

La reflexión que me hago es discutible (como todo), pero de momento la tengo clarísima. Pocas profesiones como la de docente han estado tan feminizadas históricamente. La feminización implica precariedad y pobreza, incluyendo en ella las tareas altamente cualificadas que no se ajustan al rol masculino (en el sector productivo y con resultados visibles). Si lo único que te ha interesado siempre es hacer bien tu trabajo y no rentabilizarlo al máximo, te jodes. Y joderse significa ser mujer.

No creo haber tirado nada a la basura. Mis conocimientos y experiencia están ahí, y los seguiré usando, no puedo, ni sé, vivir de otra manera.

He dejado de ser una romántica de la supervivencia. Eso no es bueno ni malo. Es un simple hecho.

Ahora mi familia podrá contar con algo más de seguridad, y eso me da fuerzas, endulza mi amargura, tranquiliza mi conciencia.

He muerto como profesora, pero renazco como persona. Una persona diferente, eso sí…

Addendum, al hilo de los comentarios: (¡Gracias, chicas!)

Hasta ahora, volver a casa después de trabajar era un paréntesis entre dos clases, que es donde yo vivía. A partir de hoy, el paréntesis estará en el trabajo, y mi vida empezará al cruzar el umbral. Parece una estupidez, pero es todo un descubrimiento para mí.

Y ahora vais y lo cajcáis.

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8 comentarios en “Dulce et decorum pro familia mori

  1. felicitaciones, es un gran paso!!!ya vas a ver que no vas a extrañar nada, o casi… yo tb soy de las que dejé la docencia, pero por otros motivos, para mí la docencia universitaria siempre significó vocación y no dinero, de hecho en el 2001 cuando renuncié estaba ganando aproximadamente 3 euros por hora… con uno de los puestos más altos: el cuarto empezando con el titular de la cátedra. Y no creas que ahora en mi trabajo estoy mucho mejor eh…salu2

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  2. Felicidades! Yo también he tenido que hacer algo parecido… Al final, hacemos lo que tenemos que hacer para sobrevivir… Lo importante es ser feliz. Seguro que lo consigues!

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  3. Gracias por vuestros ánimos, sisters. Me tranquiliza que vosotras mismas lo llaméis un “paso” (palabra que no utilicé), porque en definitiva lo es. He dejado de tomarme el medio de conseguir ingresos como un refugio para mi pasión y ejercer ésta en otro sitio: mi pareja y mi familia. Ahora la alumna soy yo: debo aprender a ser pasional con las personas que me quieren, no con la abstracción de instruir…

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  4. brava!! siempre eres muy valiente. Pues muchos ánimos y estoy segura de que te vas a alegrar. Totalmente de acuerdo con la feminización/pobreza de la enseñanza. Es una verguenza. Ya sabes, yo también estoy casi a punto…

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  5. Suerte en esta nueva andadura. No se puede ser romantica cuando tienes personas que depende de ti.Es una pena pera aun sigue en vigencia aquel antiguo refran “tiene mas hambre que un maestro escuela”.

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  6. En el fondo, nunca se deja de ser profe, porque a quienes nos gusta esta profesión nos sale por los ojos. Muchas suerte en tu etapa no profe, con la profe por dentro.

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