Dos "bollomamis" … ¿en apuros?

“Las niñas, al contrario [que los niños], se identifican con una madre que está presente; su sentido de sí mismas en tanto que femeninas tiene menos probabilidades de resultar problemático”.

(Timothy Beneke, Proving Manhood, 1997)

He leído esa frase una y otra vez. No paro de darle vueltas al tema del género y sus conflictos desde el punto de vista de la relación de los niños/as con sus madres/padres.

Mi hijastro menor acaba de cumplir 12 años y el curso que viene empieza Secundaria. El mayor cumple 20 en agosto y ya es casi independiente. No vive ya con nosotras. No he llegado a intervenir en su educación, que no comentaré.

Ambos tienen padre, que bien poco caso les ha hecho, como la mayoría de los padres en los últimos siglos. El viejo tema de la figura ausente, de la madre que asume ambos roles lo mejor que sabe, se repite.

Según Beneke (que cita fuentes feministas, como Nancy Chodorow o Elizabeth Young-Bruehl), la problemática identidad masculina desarrolla un mecanismo defensivo-ofensivo porque busca una identificación con una masculinindad abstracta, dada la ausencia (o al menos distancia) de un padre concreto y próximo. Es un problema descrito en muchos contextos sociales distintos, y asusta un tanto: si el niño no tiene un buen padre real con quien identificarse, buscará la figura masculina más sobresaliente de su entorno (sea cual sea). Alternativamente, se convertirá en seguidor o imitador de un héroe de cartón piedra, que se parezca lo más posible a un “machote duro y fuerte”, porque el tipo “sabio comedido y sensible” se parecería demasiado a su madre.

El dilema no es fácil de resolver, aunque se pueda plantear en unos términos muy sencillos. Verbigratia:

Para evitar que el niño supla la ausencia de padre con la de cualquier machirulo patético, hay que convencerlo de que es más importante ser buena persona que buen hombre.

Es decir, se trataría de “neutralizar” el vacío de padre mediante una neutralización del género.

Dicho así, los términos son, efectivamente, sencillos. Sin embargo, el lenguaje nos juega una mala pasada con sus racionales paños calientes: las personas no son NUNCA neutras en cuanto a género. No es una cuestión de genitales, eso lo doy por sentado, pero el género es, por alguna razón, tan importante como el hecho de estar vivo (o sea, es ESENCIA humana). No se puede ser persona sin antes poseer un núcleo elemental de género, por mucho que el lenguaje nos permita neutralizar teóricamente esa necesidad.

Si Beneke tiene razón (y parece que la tiene, a la luz de la documentación científica que he consultado), tenemos un problema…

¿Qué hacemos dos madres, con padre -obviamente- ausente y un niño a punto de entrar en la pubertad en medio de un entorno marcadamente machista?

¿Cómo prevenir/evitar que nuestro peke se convierta en un gallito de corral, con más intereses “atléticos” que “éticos”, y poca curiosidad por desarrollar su lado intelectual/emocional?

Ni que decir tiene que me ATERRA la idea de ver a nuestro peke convertirse en “eso” delante de nuestras narices y no poder hacer nada…

Si he razonado bien, y las evidencias de las que parto están bien planteadas y contrastadas, tenemos motivos para preocuparnos. Sólo puedo esperar que el tiempo me dé alguna clave para actuar, porque de momento no veo respuestas.

[Nota: Este post es el primero que el libro citado me ha inspirado. Tengo otro en marcha, no sé cuántos me saldrán.]

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9 comentarios en “Dos "bollomamis" … ¿en apuros?

  1. No sé si puedo darte ideas, porque tesis propias no tengo. Tuve (parí) una niña que era lo que prefería. Luego con el tiempo adopté y habría podido optar por la parejita, pero quise niña de nuevo, y aún lo preferiría si tuviera que tener más hijos.

    Solamente puedo decirte que por lo que he oído, sobre todo referido a hijos de viudas de la guerra civil, hubo muchos niños criados entre madres, abuelas y tías. Decían de ellos que eran “afeminados”, es decir, que tenían comportamientos de mayor sensibilidad o menos brusquedad que los criados con padre y madre.

    La versión opuesta, que es la que dicen esos libros que has leído no me consta. Creo que es importantísimo en cualquier tipo de familia que haya confianza, protección, armonía, y una educación desde muy peques en que se les conciencie de la naturaleza, de lo que es hacer daño (a personas, animales, plantas), con cuentos, referencias, comentarios ante noticias,etc. Según mi parecer la sensibilidad se aprende en familia y no creo que la carencia o la ausencia de padre implique la creación de machirulos insensibles. Esa teoría más bien la sostiene el patriarcado, que siempre habla de hijos sanos sólo y exclusivamente en un contexto padre-madre. Siempre cuentan los mismos cuentos del referente masculino, referente femenino. Yo no creo en esa teoría y puedo decir que tengo hijas normalísimas y emocionalmente sanas a las que he criado yo solita. 🙂

    Espero que te sirva

    Un beso

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  2. Olga no dudo que Beneke ha hecho estudios muy bien documentados pero creo que conviene también fijarse en los casos con familias reales y no sólo en las teorías. Ciertamente conozco tres casos de parejas de lesbianas criando hijos. Los tres son 3 chicos estupendos casi todos rozando la veintena. Lo más alejado al macho que una se pueda imaginar. Abiertos, tolerantes y respetuosos de la diversidad. Paradójicamente los tres heterosexuales y por lo que veo muy recomendables en las relaciones de pareja. De todos modos, hay tres estudios en la Universidad de Sevilla, el ultimo ampliado a un espectro respetable de familias que tampoco muestran que un chico criado por lesbianas se transforme en Buffalo Bill, sino justo todo lo contrario. Ahora bien, como dije en serio y en broma un día en el programa de radio, terminaremos siendo garantes de la “sacrosanta” heterosexualidad porque casi todos los casos que conozco, por no decir todos, son heterosexuales. 😛 al menos unos heterosexuales diversos y open minded.

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  3. muy interesante por varios motivos

    entre ellos porque es una historia real

    entre otros porque puede ser de ayuda a los demás

    aunque no tengo hijos y no me gusta opinar sobre temas tan delicados diré tres cosas

    la primera es que no estoy tan segura de que tu afirmación 'las personas no son NUNCA neutras en cuanto a género' sea aplicable a todos
    yo misma viví muchos años fuera de toda 'identificación de género' si se le puede llamar de ese modo

    en segundo lugar diré que nadie crece de golpe, quiero decir, nadie cambia de los doce a los trece sin haber dado antes muestras de la dirección en que se daría ese cambio…

    y por último me atrevo a decir que la personalidad se construye a pesar de esas etapas por las que muchos, con los años, hubiésemos preferido no pasar… y lo hace en definitiva sobre las bases sólidas que nos han dado nuestros maestros, nuestros familiares o nuestros padres, en su caso 'madres'

    para no querer hablar ya dije demasiado

    en resumidas cuentas: el tiempo hará que se convierta en todo eso que desean, y más 🙂

    salu2!

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  4. Candela, gracias, MIL GRACIAS por el enlace, me has iluminado. Voy a escribir un post con tu aportación. Eres un sol, y me siento súper aliviadaaaaa. Te lo digo en serio.
    Mmmmuakasssss.

    Mercedes, tienes toda la razón, y confirmas lo que Candela aporta en ese enlace… Gracias también.

    Marga, tu aportación también se agradece, aunque quisiera puntualizar:
    1 – Por supuesto que se puede pasar por etapas donde la identidad está 'prendida con alfileres', o incluso es prósima al cero absoluto. Pero es algo transitorio, como tu propia experiencia confirma…
    2 – Naturalmente, la formación de una personalidad, sea cual sea, es siempre gradual, lo que TEMÍA (uso el pasado gracias a Candela) es que ese proceso, por muy paulatino que fuese, se produjese delante de mí sin que pudiese hacer nada, como una enfermedad degenerativa (salvando las distancias, claro).
    Tú también me has animado mucho, eres un solete. 🙂

    No es por cumplir, chicas, de verdad que me habéis auydado muchísimo. Se me llenan los ojos de emoción y descanso, os lo digo completamente en serio y de corazón. Graciassssssssssssss.

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  5. Olga, me alegro mucho de que nuestros comentarios te hayan dado una impresión optimista. Por lo que a mí respecta es muy sincera y contrastada con la realidad que conozco en mi vida y mi entorno (en el sentido de que no era solamente por darte ánimos). En cuanto al enlace que te envié resultó ser una simpática casualidad que te puse el primer comentario, luego lo encontré por puro azar y lo colgué en Cariátides, justo antes de responderte con el segundo comentario.

    Besotes, guapa.

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  6. Olga, no puedo teorizar al respecto, pero te puedo contar el caso de mi sobrino: padre ausente (y menos mal) cuando el niño tenía 6 meses, la madre lo crió sola pero con la ayuda de todas sus hermanas, 4 mujeres (somos cinco hermanas) y una abuela que valía por 25, ahora el niño tiene 15 años y es un encanto, nada de machito y nada de agresivo; es más, es educado, tranquilo y con un gran sentido crítico de la vida. No sufre nada, es feliz y, cuando sufre porque no es igual a sus amigos machitos, lo habla con nosotras y en grupo intentamos encontrar respuestas. no creo que tengas que preocuparte, algunos padres es mejor que estén ausentes ¿o todos los machitos del mundo lo son por tener padres a los que no ven? Creo que más bien es por ver a padres machitos ¿no crees?

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  7. Marcela, gracias también a ti por tu aportación. Una historia real más que confirman la estadística: los hombres se han criado a menudo sin padre, entre mujeres, lo cual contradice las teorías heterocentristas de la doble figura.
    Ahora bien, según más de una y más de dos estudiosas, así es: el machirulo se forma por la ausencia/distancia del padre. Si éste, además de distante, es violento, sí, efectivamente, el comportamiento se imita (todos los datos lo confirman), pero no es la imitación del padre lo que más machirulos crea, sean violentos o no.
    Claro que… como digo en mi último post… esas estadísticas históricas se aplican a mujeres hetero, jejejejejeeee.
    mmmuakasssss.

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  8. gracias, a las órdenes 🙂

    tenés razón en que mi postura era un poco pasiva en cuanto al tema planteado…

    dices 'algo transitorio, como tu propia experiencia confirma…'
    y yo respondo: ¿algo transitorio? yo no estoy tan segura de eso =P

    me alegro que estén más cerca de las respuestas que buscaban

    salu2!

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