Capítulo Dos: NO, eso ya NO

“¿¿Y te deja ir sola a ver
a tu familia??”

Es chocante que una mujer pueda preguntar algo así en pleno siglo XXI. Tu hermanastra menor, encima, a la que tú cuidaste, alimentaste, casi criaste. Y sabiendo que eres lesbiana, para más INRI. ¿De dónde sale TANTO machismo?

NO, no puedes disculparla. Habéis crecido juntas, en el mismo sitio, con la misma gente. Su padre, el que te castigó hasta su muerte con su apellido, era tan alcohólico como ella. Tú trabajaste para mantenerlos a todos: a él, a ella, a tu madre y los demás. Podrías ser alcohólica como él, como ella, pero no bebes ni una gota.

Podrías hablar como ella, machista, irresponsable y dependiente, pero tampoco. No tienes nada que no te hayas ganado. No has pedido un solo favor que no hayas devuelto o puedas devolver.

NO, no te has destacado precisamente en la lucha por la igualdad, pero nunca has dejado de pedir la justicia que le has dado a todo el mundo. Sólo lo justo, porque eres estrictamente justa. Lo justo y nada más, porque no quieres quitarle nada a nadie. Crees en la igualdad, pero también en la responsabilidad. Pura lógica.

Hay más y peor.

“Lo que pasa es que tienes envidia por no ser
abuela.”

NO, no la preñó el Espíritu Santo precisamente, pero los críos vienen porque sí. Cuando se quiere dar cuenta, en cuanto se le pasa la resaca, tiene una nieta y otr@ en camino. No le puede pedir (y no le pide) a su hija que se lo piense antes, o recordarle que los niños tienen que ir al cole, porque ella tampoco lo hizo. Su hija es casi analfabeta con 18 años, y ella se casó de penalty sin oficio ni vivienda. Entre borracheras, apenas ha acertado a hacer otra cosa que chuparle la pensión a su madre y anclarse en el piso que tú peleaste por darles.

En una mente sana y responsable no cabe alegrarse por la llegada de otro niño en una casa así. No hay control ni proyectos. Los problemas surgen igual que los hijos, sin saber por qué. Las soluciones se buscan como quien pide la hora. Los problemas no existen, las soluciones son cosa de otros. Los críos no son un problema hasta que alguien les recuerda de dónde vienen, adónde van, y que nadie excepto sus padres y madres tienen por qué afrontar sus necesidades. Entonces… te acusan de envidia.

NO, no puedes compadecerla. Tampoco a tu sobrina, analfabeta, inconsciente de la vida y cubierta de piercings de oro. Su primera hija está a punto de quedarse sin escolarizar, y sólo por dejadez, falta de costumbre… Compadeces a quien no puede evitarlo y te pide una ayuda que aprovechará, pero no a la que se aprovecha de ti y evita ayudarte.

NO, no la odias. Se te acabó la rabia hace muchos años, y la poca que se te quedó enganchada a la piel la has limpiado haciendo lo contrario que ella. ERES todo lo contrario que ella. Dejaste de llamarla porque ella sólo lo hacía para pedirte lo imposible o quejarse, cuando ya nadie la escuchaba ni quería dejarse utilizar otra vez.

NO, no funcionan ya sus chantajes emocionales. Tus sobrinas ya no son cosa tuya, aunque digas que te duelen. No les debes nada. Ellas no saben ni sabrán qué es deber. El alcohol dejó secos sus adentros. Antes de quedarte yerma de amor, empezaste a plantarlo, regarlo y regalarlo. No, no la dejarás quemarte el corazón. Eres libre y tus jardines son otros, hermosos por su modestia.

NO, no dejarás que la injusticia te gobierne. Tu pareja ya no será lo que tiene que ser, sino la que tú quieres que sea, ni te dirán lo que tienes que hacer, porque lo harás con ella, hablando. Lo que quieras decir, lo dirás, y lo que tengas será tuyo, porque no vivirás de prestado en tu propia vida.

ESO ya NO.

NO, no quieres venganza, porque ya tienes tu revancha: eres independiente y tienes tu propia familia. Ellas sólo tienen el alcohol, la pensión de una anciana madre, y un piso que pronto dejarán de pagar. Ellos mismos se ahogarán en su propio pozo negro. No quisieron cultivar, sólo comer, beber y cagar. No les queda más que su propia caca. Ni siquiera es justicia, simplemente lógica, pura lógica.

NO, no ha sido, ni es fácil para ti tampoco. Ni lo tuyo, ni lo suyo. Es duro trabajar sin una formación ni una buena salud. Es duro ser mujer en un mundo de hombres. Es desesperante saberse lesbiana en un mundo de machistas, heteros y heteras. Es triste ser esclava en un mundo libre, y casi más triste ser al fin libre en un mundo de esclavas.

NO, no es que nacieras libre y ellos esclavos, eso no existe. Los hay que luchan y los que no. Ellos te vieron luchar y te dejaron sola. Luchaste por ellos, pero sin ellos. No te perdonan que lucharas también por ti. Por eso son esclavos y tú libre, y por eso es TAN duro: te acusan de envidia, cuando ellos ni siquiera saben que están muertos ya.

Los muertos no son envidiables. Sólo lógica, pura lógica.

Y tu madre ahí, sin saber que existe o existes. Murió en vida esperando amor, sin reconocerte.

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4 comentarios en “Capítulo Dos: NO, eso ya NO

  1. Qué post más duro, Olga… para ti que has tenido que escribirlo y para mí que lo leo. Y pienso que tienes toda la razón y que en el algún momento todos dejamos de ser inocentes y no valen las excusas.
    Un beso

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  2. madre mía olga, gracias por recordarme que hay otras vidas. Tan instalada estoy en mi bienestar de clase media (no exento de mierdas, queda claro ¿no?) que se me olvida que hay otras vidas, y que sin educación, ni respeto ni salud son aún más dolorosas

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