Cirugías: si no quiero, no me quieren

Llevo desde el lunes dándole vueltas a la columna de Lucía Etxebarría publicada en ADN. A primera vista, parece una comparación un poco traída por los pelos, pero no sé… Algo de razón tiene.
Dejando a un lado las cuestiones higiénico-sanitarias de las respectivas cirugías, ¿la ablación del clítoris es comparable con una reducción de caderas o un aumento de glúteos? En tanto que implican una imposición cultural para la mujer, desde luego que sí.
Cierto también que hay una diferencia importante que la Etxebarría no menciona. Los contextos socio-culturales en que se expande/impone la cirugía “de mercado”  (estética o de otro tipo), no se prohíbe la difusión de ideas en contra de la misma. En cambio, en los entornos donde la ablación del clítoris es un requisito obligatorio, difícilmente se encontrarán medios de difusión autorizados donde se pueda hablar en contra de la misma, por no mencionar el hecho de que se trata de una intervención en mujeres muy jóvenes, incluso niñas.
Sin embargo, da que pensar. He escrito mucho sobre las presuntas “necesidades” que las mujeres (casi siempre hetero, como no) dicen tener: ser madres, estar divinasdelamuerte-jatetú-ossea, cazar machitos de gimnasio con coches de diseño y podridos de pasta (véase la última payasada de Telecinco, por cierto un fracaso de audiencia)… Al final, si no compartes al menos una parte de esas “ansias femeninas”, no eres mujer, ni casi persona. Con esa mentalidad, ¿cómo se atreven esas inútiles, frustradas, peliteñidas y rayoUVAdas a escandalizarse por la ablación del clítoris?
O tempora, o mores…
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6 comentarios en “Cirugías: si no quiero, no me quieren

  1. Tienes razón en tus argumentos según mi opinión, lo único, que no sólo a las niñas musulmanas se les practica esta tradición femenina, se remonta anterior a la época de los faraones y se práctica en toda la cuenca del Nilo, donde también hay cristianos, y en tribus de suramérica.
    No pongamos a los musulmanes cosas que no tienen.
    por lo demás, coincido contigo.
    saludos
    Mati

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  2. Hola! He leido tu referencia a la última memez (por decir algo; en realidad es algo degradante) de telecinco (I love Escassi). Sinceramente me quedé escandalizada de la imperturbabilidad y jeta vulgar de algunas de las concursantes ante la humillación a las que las sometía el “falo” del gran jinete. No menos desdeñable es el diseño casposo, antifeminista y degradante del programa. Tampoco quiero olvidar los comentarios de los celebrados comentaristas, gentuza sin corazón (quizás con la excepción de la trans Bibiana F., que no sé qué pintaba allí) que mantenían con la mayor impunidad con la mayor impunidad que más allá de los 35-40, una mujer lo que realmente debe hacer es tirarse por una alcantarilla. Degradante, feo, terrible, desmoralizador todo. Toda una fantástica educación sentimental y estética para nuestros/as adolescentes. Sí, la ablación de clítoris, práctica no musulmana sino tribal (por tanto, no de origen religioso sino cultural, antropológico) es horrenda. Lo de telecinco, también. Quizás, incluso peor.
    Un abrazote.
    Marisol.

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  3. eleder: Creo que te has confundido de sitio. Tu comentario seguramente iba destinado a otro post, o a otro blog, no sé.

    BOX8: Tú lo has dicho: degradante. Y lo peor es que no se dan cuenta. Son tan “divinas” ellas… Beati pauperes spiritu.

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