Reflexiones de una bloguera a otra bloguera

Gracias, Mª Jesús, por visitarme, por comentarme, y por agregarte como seguidora de mi blog.
Muy pocas me han comentado tan extensamente como tú, por eso te dedico un post. Además, en tu comentario incluyes una serie de preguntas que merecen respuesta detallada, y me dan pie para explicar algunas cosas sobre mí, que acaso resulten de interés para otras blogueras que también me siguen. Es la ocasión perfecta para poner al día y en orden mi propia situación y estimación como lectora y escritora en la Red, que de eso se trata aquí, al fin y al cabo. 

“Tengo un programa de estadística para el blog que se llama “analytics” (o no, que el inglés se me resiste y yo nunca me peleo con él). Allí siempre me encontraba con tus visitas y me intrigaba… cada vez (entro pocas) me prometía a mi misma que te buscaría. Pero, yo que siempre cumplo mis promesas a los demás, conmigo misma no cumplo demasiado, porque no tengo mucho tiempo y, al fin, siempre me perdono.” 

Es el eterno devenir de las blogueras: mucho que decir y poco tiempo para hacerlo en la medida y forma que nos gustaría. La forma en que escribimos, leemos e indagamos sobre otros blogs es igualmente un problema de tiempo, pero también de criterios personales (curiosidad, intereses, fobias, filias…) y de conocimientos para investigar. He dejado entradas a medias y comentarios en el tintero muchas veces, porque he preferido ir a lo inmediato y hacerlo más o menos bien que deprisa y corriendo. Quien mucho abarca, poco aprieta… Hay temas y personas que me merecen demasiado respeto para no dedicarles el tiempo que requieren. Y sin duda he sentido rabia por eso, porque a la agradable sorpresa de encontrarme con una seguidora más, o de descubrir un blog interesante a través de otra bloguera, no he respondido con la necesaria dedicación. 

“Hoy cumplí conmigo y llevo por aquí más de una hora. He sufrido con la muerte de tu perro; he reído con tus montajes fotográficos; me he indignado con tus protestas, haciéndolas mías; me he entristecido con tu falta de trabajo; he admirado tu paseo en la mítica moto (que no es mi tipo). En fin, he pasado un rato genial.” 

Te agradezco el tiempo e interés que has dedicado a tu lectura, me alegra que pasaras ese rato agradable, y me emociona tu empatía. Repito que muy pocas han sido tan extensas en su valoración, acaso porque igualmente pocas han sido tan sensibles como tú a los contenidos de este blog, o por algún otro buen motivo, como sencillamente la falta de tiempo, sin ir más lejos. 
La cuestión es que cada vez me pregunto más a menudo qué opinan de mis escritos por ahí, porque no tengo ni idea.

– Leerme, esta claro que me leen poco, a la vista del contador: 17.448 visitas en 3 años y 7 meses es poquísimo, la verdad (ya ves, tú acabas de cumplir 150.000).
– Comentarme, mucho menos, sobre todo en el último año y medio más o menos. Claro que mi valoración se basa en comparar mis estadísticas con las de otros blogs que me gustan, todos ellos mucho más antiguos que el mío, quizá más atractivos, divertidos, o cualquier otra cosa que justifique estas diferencias.

Me encantaría encontrarme con comentarios extensos como el tuyo, poniéndome a parir, o lo que sea, pero ya se sabe: si te gusta algo, lo dices, aunque sea brevemente, pero si no te gusta, te sueles callar. No quiero ni debo generalizar, pero es que busco alguna lógica y no la veo.

“Y me he hecho dos preguntas (aunque no espero respuesta)

-Cómo has llegado a paradela 

-Por qué nunca has dejado un comentario, ya que ellos son la forma más fácil de rastreo. Me quedo.”

Aaah, pues te contesto, jate tú, porque siempre atiendo las preguntas directas:

– Llego a paradela de coles por el camino más básico y “ritual”: en el apartado dedicado a “otros blogs” (o como cada una lo llame) que examino de vez en cuando en otras blogueras, encontré la mención al tuyo en más de una ocasión. No recuerdo cuándo fue, creo que a mediados (¿verano?) de 2011. Me parece que tu última entrada entonces versaba sobre la lectura de unos clásicos de la literatura española. Me pareció curioso y atractivo. Por eso me agregué como seguidora tuya y te puse en mi apartado Blogueritas favoritas.
– Ni entonces ni hasta ahora te he comentado, es cierto. Sin embargo, te aseguro que no me he perdido ni una sola de tus entradas, porque cada una de ellas sale en mi Google Reader en cuanto la publicas, y lo miro a diario. ¿Quería conocerte un poco más, quizá? ¿Consumo mi tiempo comentando a otras blogueras, en un recorrido que empiezo y termino inconscientemente? Tal vez. ¿Estoy esperando a que publiques una entrada más “polémica”? No sé, y entiendo que todo eso te suene a excusa. Lo cierto es que tienes a un montón de comentaristas y seguidores que acaso te conocen en persona, de forma que un comentario mío, de una completa desconocida, me ha parecido superfluo. Hasta ahora, al menos.

Por cierto, me ha encantado el vídeo Homenaje a la mujer. Enhorabuena por el éxito que ha tenido (y está teniendo).

Te deseo mucha fuerza y amor, que es lo que mejor justifica describe nuestra actividad en la Red. Me encanta que te quedes. Un lazo muy valioso para mí, de verdad.

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4 comentarios en “Reflexiones de una bloguera a otra bloguera

  1. ¿Me meto dónde no me llaman?. Pues que me disculpen ea.
    Lo de los blogs y las blogueras es un tema muy interesante pero no creo que nadie, siquiera yo, se atreva a ponerlo sobre la mesa.
    Leemos por lo que tu dices: curiosidad, intereses, filias… (quito lo de las fobias porque yo ya eliminé de leer a varias/os que no me respondían de la forma que a mí me parece adecuada, o sea con inteligencia, comprensión y/o educación hacia opiniones distintas), pero contestar a veces es muy difícil. Si es un tema no muy importante, igual dejas un comentario corto para que se vea que sigues ese blog. En temas más delicados o controvertidos o de los que es posible tener otra opinion, es difícil porque te puedes encontrar que a alguien no le gusta lo que dices a la autora del post y te echa un salivazo.
    NO EN TODOS, pero sí en casi todos, las blogueras tienen sus “fans” y cuando se opina de forma distinta muchas se creen que es que vas EN CONTRA de la autora de ese blog, incluso de ellas mismas y medio te sacan las uñas o, directamente, te ignoran, con lo cual se te quitan las ganas de hacer comentarios.

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  2. Tienes mucha razón, ISA. Sé que saco un tema espinoso, que las “parroquias” a veces son clubes cerrados, cuando se supone que las mujeres en Red deberíamos ser más inclusivas con la blogosfera, un poquito más sinceras a la hora de opinar, y menos defensivas ante la discrepancia. Pero ya verás que muy pocas van a “mojarse” en este tema. 😉

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  3. Muy bueno, si señora: es la primera vez que me responden a un comentario con un post…
    Si mi comentario fue extenso, la respuesta ha sido más que cumplida.
    Francamente, me encanta que me comenten. A favor o en contra, porque cada mundo es personal y propio y nadie tiene por qué estar de acuerdo con las opiniones de otros.
    Es verdad que muchas veces nos callamos, pero he de reconocer que eso no va mucho conmigo: me encanta opinar y no siempre al gusto de todos.
    Lo que no hago es polemizar en los comentarios , ni responder a los que me dejan, a no ser que se me pida alguna aclaración (alguna vez he sacado un post, como tu ahora, respondiendo a un comentario), pero, generalmente, no contesto. Lo que si hago es devolver las visitas y no perderme los post de la gente que me comenta habitualmente. Me parece un detalle de cuidado de la amistad. Es como regar el jardín y cuidar las plantas.
    Si algo no me gusta, suelo decirlo, tratando de no herir, pero no siempre lo consigo. De ahí han nacido odios feroces a los que no corresponderé nunca.
    Paradela nunca ha sido un club cerrado: hay gente que está desde hace mucho y otra que ha ido llegando y se ha quedado. Algunos se han ido después de un tiempo. Otros ya han desaparecido de la red.
    Suelo ser fiel, pero no me comprometo a muerte: si algo no me gusta, lo digo. Es por eso por lo que nunca podré militar en un partido político.
    No tengo amo, aunque creo en algún Dios, más que nada por necesidad en momentos de flaqueza.
    De la red conozco personalmente a Dilaida (por razones de vecindad); a Arobos y Nocheinfinita porque ganaron un concurso y vinieron a buscar su premio; a Isabel porque vino a conocerme;y a Emejota, porque la pillaba de camino hacia Asturias.
    No soy de reuniones, ni de quedadas ni de asociaciones, aunque, si hay que hacerlo, lo hago.
    Gracias por tu respuesta, extensa y cuidada.
    Trataré de merecerla.
    (Lo que no me gusta nada es tener que demostrarle a los tontorrones de bloguer que no soy un robot ¿es que lo parezco?: entre mi mala vista y la complicación de las letras, me mata)

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  4. Me alegra que te gustara, Mª Jesús. Seguiremos leyéndonos y prometo comentar tus entradas cuando tenga algo que decir.
    En cuanto a lo de demostrar que no eres un robot… Lo lamento muchísimo, pero si no lo pongo el “spam” que me meten los malditos robots comerciales es tremendo.
    Biquinhos.

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