Casualidades del cine, causalidades de la vida

Dos noches seguidas de disfrute cinematográfico, junto con otra película que vi el finde pasado me producen sensaciones conectadas ¿Casualidad, o causalidad?
Anoche vi una película muy chula en la 2. No es una obra maestra, pero me dejó tan buen cuerpo que he dormido 6 horas de un tirón y me he despertado como una rosa a las 6:00 am. [Por cierto, ¡QUÉ GUSTAZO ver una peli en la tele sin anuncios, y en versión original! Espero que este modelo de televisión pública dure muchos años.] 

La llave de Sarah (Paquet-Brenner, 2010) me ha sorprendido, no sólo por su temática y narración -poco se habla en el cine de la colaboración francesa con el Holocausto Nazi- sino por la interpretación/presencia/empaque de la protagonista, Kristin Scott Thomas. No sabía que esta GRAN actriz de origen galés hablara tan bien francés, con apenas un ligerísimo acento, que por otra parte la hace aún más encantadora. Muy recomendable para una de esas tardes/noches que sólo os apetece sofá y palomitas con la churri.

Es la 2ª noche consecutiva de películas inesperadas y deliciosas. Versión Española ofreció el martes Un cuento chino (Sebastián Borensztein, 2011), protagonizada por el siempre perfecto Ricardo Darín, en el papel de un maniático solitario cuyo traumático pasado sólo se descubre al final, al mismo tiempo que la moraleja de la película: ‘nada ocurre porque sí’. [Por cierto, muy recomendable la entrevista que la Guillén-Cuervo le hizo a Darín, si os interesa la trayectoria de este actor.]
Éstas son mis 2 últimas experiencias cinematográficas, aparentemente inconexas. Digo ‘aparentemente’, porque la inmediatamente anterior, Intocable (Olivier NakacheEric Toledano, 2011), un inesperado drama romántico que, igual que las otras 2, se inspira en -o relata- total o parcialmente hechos/historias reales, me ha conectado con la primera mencionada en este post, de forma igualmente inesperada.
¿Se parecen, o no?

Es cierto que tengo la rara y dudosa ‘habilidad’ de encontrar parecidos entre personas que los demás ni tan siquiera relacionan. Tan es así que, días después de ver The Intouchables, estaba CONVENCIDA de que el protagonista de esta película era Dustin Hoffman, y no François Cluzet, de la misma y extraña manera que les encuentro un gran parecido a las actrices Kristin Scott Thomas y Assumpta Serna. Os pongo aquí las dos fotos/comparaciones, a ver si os parece que tengo razón o no. [Bollonota: Si la Serna y la Scott-Thomas fueran lesbianas, ¡menudo parejón! Qué desperdicio para la causa, cachisenlamar…]

Color de ojos aparte, ¿se parecen, o no?

Otra curiosa conexión -sólo basada en mi confusión de caras, evidentemente- es que no me imaginaba que Dustin Hoffman hablara francés tan bien (claro, ¡como que no era él!, pero eso yo entonces no lo sabía), como también me sorprendió -véase más arriba- el excelente francés de la Scott Thomas

Dicho esto, resumo y ordeno cronológica y esquemáticamente estas ‘casualidades’ cinematográficas, que se me han revelado como auténticas causalidades:
  • Intocable: Parecido entre actores, ‘presunto’ actor anglosajón hablando francés, guión basado en hechos reales, sucedidos en París. Deliciosamente simple mensaje de esperanza en medio del dolor.
  • Un cuento chino: ¿Casualidades de la vida? ¿Causalidad? Si la vida es un absurdo, somos absurdos; si no lo es, aprendamos de ella. Deliciosamente simple mensaje de esperanza en medio del dolor.
  • La llave de Sarah: Parecido entre actrices, actriz anglosajona hablando francés, guión basado en hechos reales, sucedidos parcialmente en París, cadena de casualidades/causalidades. Deliciosamente simple mensaje de esperanza en medio del dolor.
¿Por qué he visto consecutivamente esas 3 películas, tan diferentes, y con tantas conexiones, algunas objetivas, otras evidentemente subjetivas en mi manera de percibirlas? ¿Casualidad? Racionalmente, sí, pero suponiendo que así sea, me pregunto si la vida no me estará enviando un mensaje… 
Ojo, no me preocupa, ni me molesta, al contrario. Es como si varias sinergias me estuvieran impulsando. ¿Hacia dónde? No lo sé, y eso es lo mejor, porque como decía John Lennon, “la vida es aquello que nos sucede mientras hacemos planes para el futuro”, y no voy a cometer ese error.
La causalidad es aquello que permite que la vida se abra camino; todo consiste en aprender a fluir con ella.
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4 comentarios en “Casualidades del cine, causalidades de la vida

  1. Mª Jesús: No sé si es el que necesito, pero me está gustando 🙂
    Mª Luisa: Debo decir que ninguna de las 3 pasaría el test de Bechdel, pero aún así no están mal.

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