La inversión de las élites en política

Hoy me voy a limitar a copiar-pegar un artículo publicado en Vozpópuli. El autor es Juan Laborda, profesor de Economía Financiera de la Universidad Carlos III. El descaro de las élites políticas y la vergonzante práctica de las puertas giratorias me irritan cada vez más, y quiero darles un espacio aquí, pero como otros saben más y escriben mejor que yo sobre estos asuntos, mejor remitir a sus palabras y suscribirlas. 
¡Esto tiene que acabar!
“La superclase cada día es más rica, aquí y allá, su avaricia no alcanza límites, y la clase política gobernante mirando a otra parte, como si la pobreza y desigualdad creciente, que van de la mano, no fueran con ellos. No escuchan a las voces que en nuestro país, por ejemplo, claman por un pacto contra la pobreza infantil. No hacen nada ante informes que advierten de la miseria creciente entre quienes trabajan. De los parados ni hablamos. Les da igual que familias enteras sufran pobreza energética y/o se vean desahuciadas por una ley hipotecaria injusta. 
Se mofan de nosotros, y en su desvarío suministran a la ciudadanía doble ración de cicuta. Nos cuelan una reforma laboral indecente que hunde el salario. Por la puerta de atrás montan un paripé de reforma de ley hipotecaria que deja todo como estaba. Someten a los más débiles a una desprotección sin parangón en nuestra historia reciente. Y todo en aras de la competitividad, flexibilidad, y eficiencia.
¡Mentira! Todo es una gran mentira. Pasan olímpicamente de los emprendedores, de los trabajadores, de aquellos empresarios que trabajan duro de sol a sol. Por el contrario no dejan de legislar en favor de los distintos oligopolios, monopolios, monopsonios controlados por élites gerenciales que, además de saquear a sus accionistas, no pagan sus impuestos en sus países de origen. Está claro que esperan su recompensa en forma de puertas giratorias. 

La desigualdad, a niveles previos a la Gran Depresión
Déjenme darles sólo un dato. Según una investigación reciente,realizada por los profesores Emmanuel Saez, de la Universidad de California, y Gabriel Zucman, de la London School of Economics, el 0,01% más rico de los estadounidenses posee ya más del 11 por ciento de la riqueza total de la nación. Es la cuota más alta que dicho grupo acapara desde 1929, justo antes de la Gran Depresión.
¿Por qué hemos llegado hasta aquí? ¿Cómo hemos permitido como sociedad la infiltración de las élites corporativas en la acción política? ¿Cómo es posible tanta insensibilidad, semejante indecencia? En realidad, la superclase, además de invertir en jets personales, yates gigantes, obras de arte, áticos de lujo, también compra voluntades políticas. En Estados Unidos, por ejemplo, su “inversión” en política ha crecido más rápidamente que sus gastos en cualquier otro bien. Ha estado creciendo incluso más rápidamente que su riqueza. 
De acuerdo con un estudio realizado por los profesores Adán Bonica, Nolan McCarty, Keith Poole, y Howard Rosenthal, en el ciclo electoral de 2012, el último para el que contamos con buenos datos, las donaciones de la superclase representaron más del 40 por ciento de todas las contribuciones de campaña. Se trata de un enorme aumento desde 1980, donde “solo” representaban el diez por ciento del total de las contribuciones de campaña. 
Y no les quepa ninguna duda que “sus inversiones políticas” dan sus frutos, vamos, que son muy rentables. Cada día estos grupos gozan de impuestos más bajos, tanto ellos como sus negocios. Si hace falta, sin ningún tipo de rubor, porque ellos se lo merecen, exigen y consiguen subsidios a sus corporaciones y conglomerados; logran que con deuda pública se rescaten sus desaguisados. Respecto a los procesos judiciales, mejor ni hablamos, las empresas niegan los hechos y sus ejecutivos no van a cárcel. Se legisla estableciendo reglamentos a su medida, y además no se aplican las leyes antimonopolio a aquellos grupos que impiden la libre competencia. 

Lo que nos jugamos

Las élites gerenciales dominantes y sus brazos políticos, hace tiempo que vienen distorsionando multitud de conceptos económicos, políticos y sociales, no por accidente, sino intencionadamente, con el fin de acomodar posiciones de conveniencia para determinados grupos. Crearon el intervencionismo del mercado en nombre del no intervencionismo, y puestos a exigir, pidieron y piden que el gobierno no interfiera para proteger al ciudadano en situaciones límites como la actual. Corrompen el gobierno y luego piden un gobierno pequeño. 

Vivimos de facto en una especie de dictadura corporativa. El enorme filósofo político Sheldon S. Wolin la bautizó como totalitarismo invertido, concepto que ya hemos desarrollado ampliamente desde estas líneas. La situación es muy dura. Los mecanismos internos que una vez hicieron posible una reforma gradual son ahora totalmente ineficaces. El poder corporativo mantiene su estrangulamiento sobre nuestra economía y la gobernanza, incluyendo nuestros cuerpos legislativos, el poder judicial y los medios de comunicación. Y no se cortan un pelo, estas fuerzas corporativas son capaces de utilizar el aparato de seguridad para criminalizar la disidencia. 

La superclase va a intentar conservar su poder. Pero para ellonecesita consolidar su control sobre el sistema global de la deuda. Por eso para la ciudadanía es vital, por un lado, unaprofunda reconversión de un sistema financiero sobredimensionado, a costa de gerencia y acreedores. Pero por otro, debemos exigir además, como única reforma estructural real, en aras de nuestra libertad, una reestructuración de la deuda, mediante las correspondientes quitas. Si eso ocurriese, automáticamente la superclase se arruinaría y perdería el control del poder. Y es aquí donde deberíamos ser proactivos y presionar hasta que emerja con fuerza una nueva clase política que asuma estas medidas.”

T.T.I.P. Esto es gravísimo. ¡A las barricadas!

“Vedlo hasta el final, por favor. Luego sigo.”

… decía yo, hace una semana. Hoy, 31 de octubre, al fin dispongo de un ratito para terminar este post.

Como dice Marta Sibina, editora de la revista Cafè amb llet, “éste es el mayor ataque a la democracia desde el 23F”. No es ninguna exageración. ¡Ojalá!

Los partidos que se han adherido a esa negociación secreta demuestran a todas luces que ‘la Casta’ existe, puesto que NINGUNO de los partidos implicados (PP, PSOE, UPyD y CiU) ha mencionado públicamente su colaboración con el gobierno en este asunto.

Os invito a consultar el artículo ¿PP, PSOE, UPyD y CiU preparan un nuevo 23F?, donde encontraréis, además del vídeo de Marta insertado al principio, una suculenta relación de enlaces a:
  • Organizaciones contra el TTIP (entre ellas, ATTAC);
  • Artículos sobre el TTIP (entre ellos, filtraciones de Wikileaks)
Lola en el Europarlamento

Han pasado muchas cosas en 1 semana. El llamamiento ha corrido mucho entre los seguidores de Podemos. El tema viene comentándose desde mayo, y ya en julio la Eurodiputada Lola Sánchez Caldentey colgaba un vídeo en YouTube manifestando la postura oficial del partido a ese respecto, que denuncia no sólo la avaricia de las multinacionales, sino la complicidad de los partidos políticos que pactan con ellas en secreto para sustraer ese debate de gran calado y trascendencia a la ciudadanía, directamente afectada por el mismo.


Además de las cuestiones políticas y de soberanía, los argumentos contra el TTIP en materia medioambiental son más importantes si cabe. Este otro vídeo (en inglés; subtítulos disponibles), más reciente que el de Lola Sánchez, los detalla de forma clara y sencilla, contextualizándolos en la situación política y económica global que provocaría.

Resumiendo: hay que moverse. Como dice Ana Barba, “Cuando descubras que eres contrario al TTIP puede ser tarde“. Las redes nos ofrecen la posibilidad de divulgar lo que los medios callan. Así que… ¡A las barricadas!

Esto es infografía – 1ª parte: Photoshop

Mi primer puzzle

Como hace tiempo que no actualizo por falta de tiempo y energías, y como paso 6 horas diarias de lunes a viernes en mi curso de infografista de prensa, se me ocurre poner algunos de los ejercicios que voy haciendo.

Parece más sencillo de lo que realmente es cuando tienes que aplicar una teoría o un conjunto de condicionantes que te pone el profe. En el futuro, si me contratasen para hacer cosas como éstas, el “profe” sería el “jefe” (Director de Arte o similar), y tendría que ajustarme a lo que me dijera, como es lógico. Aparte de aprender a manejar unos programas de edición de imágenes y de maquetación, con sus  herramientas -a veces bastante complejas- de composición, distorsión, retoque, escalado, etc., se trata de llegar a desarrollar suficiente habilidad intuitiva para hacerlo todo lo mejor posible, en el menor tiempo posible y con el menor número posible de recursos. Os aseguro que al principio resultaba de lo más estresante…
Mi primer ‘info-lifting’
¿Mentira o arte? Una buena y práctica respuesta es que depende de la intención, lo cual nos refiere directa y velozmente al eterno debate entre ética y estética. También depende de lo refinada / imaginativa / innovadora que sea la técnica empleada, en cuyo caso regresaríamos al archiconsabido lema modernista: “the Art for the Art’s sake” (el arte por el arte). Y que nadie diga que sobre gustos no hay nada escrito, porque es uno de los temas sobre el que ha corrido más tinta en la historia de la humanidad…
El extraño caso de la turista desaparecida
Vamos a un caso concreto. Si un fotógrafo pone un filtro azul en el objetivo, o si un pintor hiperrealista colorea en verde la cara de un anciano en un paisaje urbano, nadie dudará en llamarlo arte, o al menos licencia artística. Por el contrario, si un infografista elimina una o varias personas u objetos de una foto, lo llamaremos manipulación. 
Cierto: existe una diferencia entre la intención de engañar más o menos hábilmente, y la de simplemente crear con más o menos talento, algo que no siempre queda claro para todo el mundo, y que a menudo levanta agrias contiendas  éticas, formales, políticas, y hasta religiosas. En todo caso, me lo paso en grande, como podéis ver.

(Continuará)